El saco de frustraciones

13/04/2024

A veces, uno de los motivos por los que nos sentimos mal es por cómo gestionamos la frustración. Sin darnos cuenta, en nuestro día a día entramos en piloto automático y no nos detenemos a observar cómo nos sentimos. Bueno, sí, normalmente tenemos tendencia a poner el foco en lo que nos ha hecho sentir mal y dejamos de observar aquello que nos ha "salido bien".

Un truco para sentirnos mejor y lograr vaciar el saco (o evitar que se llene más) es 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗮 𝗼𝗯𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿 𝗹𝗮𝘀 𝘀𝗶𝘁𝘂𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗱í𝗮 𝗮 𝗱í𝗮 conectando con lo que pensamos, sentimos y hacemos.

¿Cómo se llena el saco?

Imaginemos, por un momento, que tenemos un saco que a lo largo del día se va llenando de situaciones que nos generan frustración.

A la vez, podríamos decir que estas frustraciones estarían relacionadas con mi capacidad para afrontar las situaciones que me van sucediendo.

Son situaciones que si me paro a observar, me están diciendo cómo me siento en ese momento. 

Pero, ¿Cómo identifico las frustraciones?

El saco lo vamos llenando de frustraciones cuando no se cumplen nuestras expectativas o deseos, que pueden tener diferentes orígenes:

  • Los rasgos de mi personalidad (perfeccionismo, necesidad de control, baja tolerancia a la frustración)
  • Mi forma de pensar (creencias, procesos rumiativos).
  • La relación con mi entorno (normas, valores, guiones preestablecidos). 
  • Y algo que no solemos observar: ¿qué siente mi cuerpo? (estados emocionales previos, malestar físico y emocional). 

Cuando no identifico mis frustraciones, ya sea por ir en piloto automático, por falta de tiempo, en definitiva, por no parar a observar que siento o qué necesidades no tengo cubiertas, voy llenando el saco. 

Cuando empieza a estar al límite de tu capacidad, aparece la irritabilidad. 

La mayoría de veces no somos conscientes de que nos acompaña hasta que alguien nos dice frases como "tienes la piel muy fina" o "no se te puede decir nada". 

Algo ha cambiado en nosotros.

Sin embargo, no nos hemos dado cuenta y seguimos llenando el saco con el día a día hasta que llega el día que se desborda. 

A lo largo del día voy llenando el saco, si no lo vacío, puedo pasarme semanas llenándolo hasta que se desborda. 

¿Qué pasa cuando el saco se desborda?

Lo que sucede cuando el saco se desborda es que mostramos nuestro enfado o la ira.

Y aquí es cuando lo podemos notar en nuestro cuerpo, y a la vez, se puede observar desde fuera.

Pero, llegando a este punto: ¿qué hago con este malestar? VACIAR EL SACO

La respuesta parece fácil, pero no lo es.

Si sientes que necesitas vaciar el saco, estaré encantada de poder ayudarte a encontrar las herramientas que mejor se adapten a ti para aprender a gestionar tus emociones y vaciar el saco poco a poco. 

Mireia Magdalena Xicart Marco

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Mireia Magdalena Xicart Marco

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